«Monstre spatial avec des mutants»

Raquel Forner (Buenos Aires, Argentina, 1902–1988) fue una de las figuras más relevantes del arte argentino del siglo XX y una protagonista central del desarrollo de las vanguardias en las décadas de 1920 y 1930. Su prolongada estancia en Europa la situaron en diálogo directo con las vanguardias europeas, de las que asimiló lenguajes como el expresionismo, el simbolismo y ciertos recursos del surrealismo, siempre reinterpretados desde una perspectiva personal. Formó parte del Grupo de París, el cual tenía influencia tanto en la capital francesa como en Buenos Aires. De regreso a la Argentina, su obra tiene un papel decisivo dentro de la Nueva Figuración Argentina, un estilo artístico que revolucionó la pintura en Argentina y que sigue siendo relevante hoy en día.

De la tragedia a la esperanza: La evolución en la obra de Raquel Forner

En sus primeros años como artista, la obra de Raquel Forner estuvo fuertemente influenciada por el cubismo y el expresionismo, dos corrientes vanguardistas que marcaron su estilo temprano. Durante este período, Forner abordó los grandes eventos históricos y políticos del mundo, utilizando el arte como medio para reflejar las tragedias de la humanidad.

Tras su estancia en París, y después de su regreso a Buenos Aires en 1938, Forner comenzó a crear series que reflejaban las crisis sociales y políticas de la época. Su serie España (1938-1939), que retrata la Guerra Civil Española, y El Drama (1939-1946), dedicada a la Segunda Guerra Mundial, son ejemplos de su enfoque artístico hacia los grandes conflictos que sacudieron al mundo en esa época. Estas obras están cargadas de un fuerte contenido simbólico, un lenguaje expresionista que transmite el sufrimiento y la desesperación de la humanidad. A través de una paleta sombría y figuras distorsionadas, Forner capturó el dolor y la angustia de su tiempo, utilizando su arte para comentar sobre las atrocidades de la guerra y las crisis políticas. Otras series como La Farsa (1948-1952) y El Apocalipsis (1954-1956) continúan con esta exploración de la tragedia humana, pero también dejan entrever la esperanza y la posibilidad de un futuro mejor, algo que se reflejará en su posterior cambio de estilo.

El arte espacial de Raquel Forner: Una visión del futuro llena de color

A partir de 1957, Raquel Forner experimentó un giro significativo en su obra. Inspirada por los avances en la exploración espacial, especialmente los logros de la NASA y la Agencia Espacial Rusa, comenzó a incorporar temas más optimistas y llenos de color en sus creaciones. Este cambio también coincidió con un momento de renovado interés por el futuro, lo que llevó a la artista a centrarse en la idea del espacio y las posibilidades de la humanidad más allá de la Tierra.

La obra Monstre spatial avec des mutants (Monstruo espacial con mutantes), realizada en 1975, se puede catalogar dentro de la serie Los Mutantes, que Raquel Forner desarrolla en torno a 1974. En esta etapa, la artista crea una colección de pinturas y grabados en los que explora un nuevo universo de seres semi-humanos y semi-espaciales, característico de su producción de madurez.

En la obra observamos a los personajes dispuestos sobre un fondo rojo sin perspectiva. Enmarcados por una gruesa línea negra, aparece una serie de seres antropomorfos construidos a partir de manchas de colores planos y líneas contundentes que delimitan las formas. A la derecha, Forner representa uno de estos seres mediante colores vivos y cálidos, que parece portar un bebé o, como es habitual en su iconografía y presente en otras obras, lo muestra aún en el vientre materno.

Junto a estos seres de formas extrañas, donde predomina el color, aparecen dos figuras representadas como grandes rostros con tan solo dos extremidades cada uno, que destacan por estar realizadas en blanco y negro. Forner emplea los tonos grises para representar a los seres humanos que aún no han descubierto las nuevas dimensiones espaciales, mientras que los mutantes, concebidos como los seres del futuro, se muestran con una gran viveza cromática. Sin embargo, un elemento capta especialmente nuestra atención: el intenso trazo rojo que une ambos rostros a la altura de lo que podrían ser los labios. Esta unión puede interpretarse como el origen de un nuevo mutante, protegido por el abrigo y la mirada atenta del cosmonauta azul, que envuelve y atrae a ambas figuras.

Forner emplea una técnica única, que combina el informalismo y el simbolismo, con un fuerte enfoque en el uso de texturas y colores. Aunque sus obras no alcanzan la abstracción total, sus representaciones de los seres del espacio están cargadas de simbolismo y materialidad, mostrando la transición de la desesperanza de las series anteriores a una visión optimista y llena de posibilidades. La obra de Forner, con su mezcla de realismo y surrealismo, y su constante referencia a la exploración espacial, se convierte en un claro referente dentro del movimiento de la Nueva Figuración en Argentina, un estilo que buscaba un nuevo lenguaje visual que se apartara de las formas clásicas.

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Referencias

Lorenzo Alcalá, May.  Raquel Forner: del apocalipsis a la utopía, Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2016.  Cuadernos Hispanoamericanos. Núm. 629, noviembre 2002. Disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcw68h4 [Fecha de consulta: 05/03/2024]

Web:

http://www.cvaa.com.ar/03biografias/forner.php

https://forner-bigatti.com.ar/raquel-forner-2/

https://www.castagninomacro.org/page/obra/id/1123/Forner%2C-Raquel/Encuentro

https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-4440-2008-10-17.html

https://forner-bigatti.com.ar/project_tag/del-espacio/

[Fecha de consulta para todos los enlaces: 05/03/2024]

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