Banting, John – Inglaterra

1902-1972 | Arte Europeo

John Banting, un surrealista inglés entre la imagen y la palabra (1902–1972)

Pintor, decorador y escritor inglés nacido en Londres en 1902. Realiza su formación artística en la Westminster School of Art de Londres y, posteriormente, amplía estudios en París, en la Académie de la Grande Chaumière y la Académie Colarossi. A mediados de la década de 1920 inicia su actividad profesional y, desde muy pronto, se perfila como un creador atento tanto a la exploración visual como a la escritura, un rasgo que atravesará toda su trayectoria.

De los primeros lenguajes al surrealismo

En sus comienzos se interesa por el vorticismo, en el que encuentra un marco para algunos dibujos y poemas. Sus obras iniciales acusan la huella de Picasso, Braque y Gris, aunque no tarda en orientar su trabajo hacia un repertorio propio de formas y temas: plantas, huesos, conchas y plumas que, a menudo, derivan en presencias insólitas. Esa iconografía orgánica, entre lo natural y lo inquietante, se convertirá en uno de los signos más reconocibles de su producción, capaz de combinar delicadeza poética y tensión perturbadora.

En 1930, durante una nueva estancia en París, conoce personalmente a Duchamp, Breton, Giacometti y Cravel. Ya de regreso en Londres, el surrealismo se hace cada vez más visible en su obra. En esos años también se adentra en distintas técnicas de grabado —como el aguafuerte y el linóleo—, moviéndose entre lo abstracto y lo naturalista. Participa en la Exposición Internacional Surrealista de Londres en 1936 y, en 1938, asiste a la Exposición Internacional del Surrealismo de París por invitación de Marcel Duchamp, consolidando su presencia en los principales circuitos del movimiento y su afinidad con sus búsquedas formales y conceptuales.

Últimos años: la palabra como continuidad

En la etapa final, su producción pictórica disminuye y la escritura adquiere un lugar central, especialmente como vehículo para expresar con mayor claridad sus implicaciones políticas y sociales. Sin embargo, continúa vinculado al surrealismo a través de su participación regular en exposiciones con obras anteriores. Esa alternancia entre imagen y palabra define bien su perfil: un autor que transita entre disciplinas y recurre a cada una para sostener, desde registros distintos, una mirada crítica y un imaginario singular.