Hoja de sala «SEOANE. Retratos»

LUIS SEOANE 

Nace en Buenos Aires en 1910, hijo de emigrantes gallegos. Cuando él tenía 6 años viajan a España para establecerse en A Coruña. Más tarde Luis Seoane se traslada a Santiago de Compostela para estudiar bachillerato y la carrera de Derecho en la Universidad, la cual finaliza en 1932. Durante esta época conoce la Galicia rural gracias a sus estancias veraniegas en la aldea de Arca, y a su prima María Elvira Fernández, más conocida como Maruja Seoane, con la que contraerá matrimonio años más tarde ya en el exilio.

Implicado en movimientos intelectuales y políticos desde su juventud, esta inquietud la trasladó también a su faceta artística, la cual comienza en su etapa compostelana como dibujante e ilustrador. En 1936, a causa de la Guerra Civil española, Seoane se exilia en su ciudad natal, Buenos Aires. Allí continuará con su participación en círculos intelectuales, movimientos políticos y sociales y promoviendo todo tipo de actividades culturales, ya sea fundando revistas, editoriales, o a través de exposiciones y programas de radio. Seoane formó parte crucial del círculo de exiliados gallegos en Argentina, coincidiendo con artistas plásticos como Castelao, Maruja Mallo o Manuel Colmeiro, junto con otros intelectuales, poetas y escritores, como Lorenzo Varela.

Destacado y reconocido en el ámbito editorial, tanto por su faceta como ilustrador como por la de escritor y editor, Seoane continúa experimentando y trabajando, desarrollando aún más su faceta plástica. Su pintura, tanto en su obra mural como en sus óleos, así como su experimentación técnica con el grabado, lo sitúan como de los mayores innovadores en cuanto a propuestas estéticas de uno y otro continente.

Su obra

En cuanto a la pintura, no fue hasta 1944 cuando Seoane comienza a trabajar sobre caballete, siendo decisivo para este paso la visita que realizó al taller de Joaquín Torres García, una de sus mayores influencias plásticas. También lo fueron otros grandes nombres como Fernand Leger, Pablo Picasso, Henri Matisse o Paul Klee, así como del resto de propuestas artísticas y vanguardistas que conoció en su viaje de regreso a Europa, concretamente por Francia e Inglaterra, en 1949. Fovismo, cubismo, expresionismo, son estilos que se pueden entrever en sus obras, más en lo relacionado con la esencia de estos movimientos que con sus formas. Este viaje supuso un punto de inflexión en cuanto a los aspectos formales de su obra, a partir del cual el color y la línea se convierten en elementos autónomos.

Figura en Violeta, Luis Seoane

Figura en violeta (1970)

Las obras expuestas muestran esta evolución de su estilo: obras figurativas y esquemáticas, donde las manchas de colores planos y vivos modelan los volúmenes, mientras que los negros trazos estructuran y definen la composición. Durante la década de los años 60 Seoane desarrolla el sintetismo hasta casi la abstracción para después abandonar el esquematismo geométrico en pro de formas más orgánicas.

Galicia es el epicentro de su obra, a pesar de que su desarrollo artístico tiene lugar a miles de kilómetros de ella. Junto a esta, la figura humana, especialmente la figura femenina, comparten protagonismo. Dentro de la temática de figuras femeninas predominan aquellas que son representadas en actitud pasiva, de reposo o espera, ya sean retrato o figuras completas, situadas al aire libre, junto al mar. Con esta temática nos remite a las madres, esposas, hermanas e hijas de aquellos que lucharon en la Guerra Civil española o que emigraron, a los cuales esperan ver volver, como él esperaba que Galicia lo viese volver.

A lo largo de su trayectoria artística, esta repetición de motivos femeninos le sirve para plasmar su propio desarrollo experimental, plástico y lingüístico al que hacíamos referencia anteriormente, gracias a la cual vemos la variedad de lenguajes que el mismo artista desarrolla.