Cinco obras clave para entender la Colección Ralli

Cuando hablamos de arte latinoamericano para referirnos a todas las manifestaciones surgidas en los países de este continente nos pueden dar la sensación de que es algo homogéneo, sin embargo, nada más lejos de la realidad. Hablar de arte latinoamericano es hablar de multitud de estilos, movimientos y contextos sociales y políticos diferentes a lo largo de todo el continente de América Latina, que tienen como resultado manifestaciones artísticas variadas.

La Colección Ralli engloba la gran mayoría de estilos que se dieron en este continente entre los años 40 y 90, con un predominio del arte surrealista y los lenguajes figurativos.

En la colección permanente actual del Museo Ralli Marbella encontrarán una selección de obras y artistas de la Colección Ralli que nos muestran algunas de las facetas del arte latinoamericano. En ella veremos diferentes movimientos y artistas que representan aquellos estilos de tendencia figurativa que surgieron en los diferentes países en torno a las propuestas vanguardistas. Todas estas propuestas reflexionan en torno a la idea de crear un arte identitario, propiamente latinoamericano. Desde el surrealismo al hiperrealismo, del arte social al realismo mágico, todo ello reunido en un total de 95 obras que ilustran una parte de la historia.

En este recorrido les proponemos centrarnos en cinco obras ubicadas en la planta baja del museo, dentro de nuestra colección permanente de arte latinoamericano, en las cuales veremos resumidas las diferentes propuestas que encontramos, y que nos darán las claves para comprender el resto de obras de la colección.

Sala 5, izquierda

Caronte Ernesto Deira

Ernesto Deira
(Argentina, 1928-1986)

Caronte, 1985
Acrílico sobre tela | 200 x 160 cm

Colección Ralli

Contra la corriente internacional dominante en la que predominan los movimientos artísticos informalistas y abstractos, en América Latina se desarrolla paralelamente un arte decidido también a romper con la tradición, al mismo tiempo que defendía el predominio de la figuración.

En Argentina surge, en los años 60, un grupo denominado la «Otra Figuración» que, con apenas cuatro años de duración, sembró y dio paso a una nueva forma de representar sin renunciar ni a la figuración, ni a la experimentación formal, la expresividad o el sincretismo pictórico. Este movimiento, que acabó denominándose Nueva Figuración argentina, se caracteriza por la exploración formal a través de la expresividad del color y la mancha, cuya temática ahonda en temas individuales y de la sociedad actual. 

Ernesto Deira fue el más rebelde de los componentes de «Otra Figuración», y su obra continúa esta misma tendencia tras la disolución del grupo. Toma del informalismo y el expresionismo aquello que le permite jugar con la materia, las formas y el color, para distorsionar la figura, representando al hombre en su vertiente más destructiva.

En la búsqueda de transmitir esa inquietud y angustia que mencionábamos, Deira nos presenta una obra de apariencia caótica, aunque este resultado encierra un proceso compositivo exhaustivo.

En la obra “Caronte” el autor emplea el color rojo fusionando fondo y figura, las cuales podemos distinguir apenas gracias a la fina línea que el artista dibuja para delimitarlas, además de los puntuales cambios cromáticos en las figuras. Junto a esta gran mancha de color rojo, otras formas geométricas se entremezclan en el lienzo formando parte a la vez de las figuras humanas representadas.

Sala 5, derecha

Obra completa La familia informal

Herman Braun-Vega
(Perú, 1933 – Francia, 2019)

La familia informal, 1992
Acrílico sobre madera | 520x250cm

Colección Ralli
©Herman Braun-Vega, VEGAP, Marbella, 2021

En el arte contemporáneo de América Latina la herencia precolombina y colonial están igualmente presentes, formando parte ambas de la complicada labor de definir y representar la identidad latinoamericana. 

Sin abandonar la figuración y su papel dentro del arte de vanguardia de este continente, vemos la obra de Herman Braun-Vega. Artista peruano, catalogado como hiperrealista, emplea un lenguaje naturalista con referencias a la pintura tradicional, que a su vez comparte alusiones al arte vanguardista y a grandes maestros del arte tradicional español, apropiándose tanto de lenguajes como de referencias directas a ellos. En sus obras representa precisamente la realidad del mestizaje artístico y cultural que tiene lugar en los países latinoamericanos, especialmente en referencia a su Perú natal.

El tríptico La familia informal pertenece a la serie “PERÚ/ESPAÑA, Memorias al desnudo”, realizada para la exposición de 1992 en el antiguo Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, en la que trata el sincretismo y el mestizaje cultural, tanto étnico como artístico. Para Braun-Vega todo el continente americano, norte y sur, es hoy en día el resultado de todas esas mezclas que se dan y tienen como resultado nuestra sociedad actual.

Este tratamiento del mestizaje cultural le permite integrar libremente elementos de distintas épocas y culturas con diferentes técnicas artísticas y lenguajes en una misma obra. Su intención es que el espectador identifique los elementos representados, facilitando así sus propias relaciones y reflexiones que le despierta la obra. Dentro de toda esta mezcla, Braun-Vega procura una unidad estética y coherencia final. Como resultado vemos una serie de situaciones referencias históricas y artísticas de épocas distintas junto con personajes y situaciones cotidianas.

Sala 9

En la búsqueda de un arte nacional que tenga en cuenta las innovaciones plásticas contemporáneas, surge en México concretamente una generación de nuevos pintores que entendían el arte como algo alejado del estilo predominante y establecido hasta entones, el de la Escuela Mexicana de Pintura.

A estos artistas se les conoce como la Generación de la Ruptura. Unidos, no por compartir teorías estéticas o comportarse como un grupo homogéneo, sino por la intención de ruptura (de ahí el nombre) con el arte predominante anterior.  A este mismo ideal se le unirán posteriormente artistas de diferentes países de América Latina. 

Surge entonces una nueva variedad de tendencias artísticas, dentro de las cuales destacamos el papel que tuvo el dibujo y el grabado dentro del arte mexicano y latinoamericano en general durante la década de los años 60.

Frente a las tendencias experimentales y tecnológicas que predominaban en Europa, Norte América y Japón, los artistas latinoamericanos realizaron toda una declaración de intenciones al elegir estas técnicas como medios de expresión predominantes en su producción.

José Luis Cuevas
(México, 1934-2017)

La casa del vicio, 1988
Aguafuerte Ed. 1/5 | 135 x 90 cm

Colección Ralli
©José Luis Cuevas, VEGAP, Marbella, 2021

El mexicano José Luis Cuevas fue dibujante, pintor, escritor, grabador, escultor e ilustrador, y uno de los primeros que se posicionó abiertamente contra la escuela mexicana dentro de la Generación de la Ruptura. Artista neofigurativo, recupera la figura humana en su obra, pero se aleja del realismo, para realizar un trabajo con gran contenido expresivo.

Es fácilmente reconocible en sus obras, tanto por su lenguaje como sus temas. Con un gran dominio técnico del grabado con predominio de la línea en su lenguaje. Sus personajes de deformes rostros transmiten la angustia, el dolor y la soledad de la que el artista veía enferma a la sociedad.

En la obra La casa del vicio vemos representados a personajes reales, pero también fantásticos; seres con rostros semidemoníacos, volando, junto a hombres bebiendo y mujeres desnudas (todas ellas salvo una) que nos hacen referencia a las prostitutas.

La deformación en los rostros de sus figuras otorga a estos seres un carácter anónimo, podrían ser cualquiera. Se puede identificar también en este recurso de deformación un medio expresivo para representar la “fealdad” interior de los seres humanos a través de rasgos físicos.

Sala 8

Alicia Carletti
(Argentina, 1946-2017)

La Duquesa de Tenniel, 1976
Óleo sobre tela | 130 x 150 cm

Colección Ralli

El realismo mágico es un movimiento artístico y literario que se caracteriza por introducir en las obras un elemento extraño. Estas, de apariencia realistas, encierran un componente de sorpresa. Se diferencia del surrealismo precisamente por la manera de representar la fantasía, mostrándola al espectador con naturalidad, como una realidad más. La intención del realismo mágico no es representar algo irreal sino hacérnoslo pasar por probable.

Alicia Carletti, pintora y grabadora argentina, una de las máximas representante de esta corriente. La artista estructura su obra en series, agrupando sus ideas pláticas en torno a temáticas que representa de manera casi obsesiva. Vemos así desde sus inicios como se van sucediendo la representación de casas solitarias y vacías, hongos de enorme tamaño y aspecto espantoso, hasta pequeñas niñas ataviadas con ropas y accesorios de mujer que, con el tiempo compartirán protagonismo con paisajes a base de flores y juguetes.

La influencia del realismo mágico de Lewis Carroll en su obra es patente, tanto le marcó que le dedicó toda una serie de pinturas en las que reinterpreta las ilustraciones de “Alicia en el país de las maravillas”, incorporando elementos propios de su lenguaje iconográfico, como son sus niñas solitarias disfrazadas de mujeres.

Sala 6

Lune Haute

Wilfredo Lam
(Cuba, 1902- Francia, 1982)

Soeur de la gazelle, 1974
Serie PLENI LUNA
Litografía Ed. 254/262 | 65 x 50 cm

Colección Ralli
©Wifredo Lam, VEGAP, Marbella, 2021

De los movimientos surgidos en Europa durante las vanguardias, el surrealismo cala especialmente en el continente latinoamericano, aunque hay quien opinaría que ya lo estaba de antes. Sus propuestas de ruptura con el mundo y el orden atraen a los artistas de este continente.

Sin embargo, existen diferencias entre el surrealismo surgido en Francia y el surrealismo de América Latina, pasado y actual. Los artistas latinoamericanos parten de una visión del mundo fantástica para representar, en la mayoría de las ocasiones, su propia realidad.

Wifredo Lam nace en Cuba, hijo de madre afro-cubana y padre chino, y creció en Sagua La Grande, con una infancia y formación híbrida de catolicismo y tradiciones africanas.

Lam estudia pintura en La Habana, pero con 18 años viaja a España. Pasa más de dos décadas en Europa, donde conoce la obra de los artistas vanguardistas europeos. 

En las obras que realiza tras su llegada a París Lam incorpora por primera vez la representación de rostros a modo de máscaras. Tras dos años en la capital viaja a Marsella y allí conoce a Bretón y se integra en el movimiento surrealista. De este movimiento llama especialmente la atención de Lam las prácticas creativas colectivas y el automatismo psíquico.

A su regreso a Cuba, en 1941, Lam recupera la representación de máscaras africanas en sus obras, desarrollando ya lo que será su estilo plástico y temático característico, centrado en los temas de la raza y la identidad cubana. En las obras vemos un dialogo entre lo visible y lo invisible, lo real y lo imaginario, lo impuesto y las reivindicaciones, cargado de connotaciones fantásticas, que nos hablan realmente de la problemática social, cultural e identitaria en la sociedad cubana.

El carácter totémico y ritual de las obras que aquí observamos de la serie “Pleni Luna” responde a esta temática. En ellas vemos la representación de lo autóctono con un gran componente de fantasía. A partir de herramientas o armas y las representaciones de seres imaginarios forma estructuras que nos recuerdan a máscaras.

Por este componente fantástico, aunque Lam se aleja de las prácticas surrealistas puras, se le continúa considerando uno de los grandes exponentes de este movimiento en América Latina.